Para qué sirve
Esta herramienta sortea una contraseña carácter a carácter con el generador criptográfico de tu navegador y te dice, en bits de entropía, cuánto azar hay realmente dentro. Puedes ajustar la longitud, elegir qué conjuntos de caracteres entran en el sorteo y quitar los que se confunden al leerlos, como la I mayúscula y la ele minúscula.
El problema que resuelve no es «inventar algo difícil»: es que lo que inventamos nunca es aleatorio. Las contraseñas humanas empiezan por mayúscula, terminan en número, meten el año de nacimiento y sustituyen la a por una arroba. Los programas que las rompen conocen esos hábitos desde hace veinte años y los prueban primero. Una máquina, en cambio, no tiene hábitos.
Lo que no hace: no guarda nada, no recuerda las contraseñas por ti y no comprueba si una que ya usas ha aparecido en alguna filtración. Todo ocurre en tu navegador —ni la contraseña ni las opciones salen de tu equipo— y al recargar la página desaparece. Para conservarla necesitas un gestor de contraseñas.
Cómo se calcula
Cada posición de la contraseña se sortea de forma independiente sobre el alfabeto que hayas activado: 26 minúsculas, 26 mayúsculas, 10 cifras y 24 símbolos, 86 caracteres si están los cuatro conjuntos. Los bytes aleatorios se piden a crypto.getRandomValues y se convierten en un índice del alfabeto por muestreo por rechazo, no con el resto de la división. La diferencia importa: 256 no es múltiplo de 86, así que usar el resto haría que los 84 primeros caracteres saliesen tres veces por cada dos de los dos últimos. Aquí se descartan los bytes por encima de 172 —el mayor múltiplo de 86 que cabe en 256— y se pide otro.
La contraseña incluye al menos un carácter de cada conjunto activo, porque muchos formularios lo exigen, y después se baraja entera con Fisher-Yates. Ese último paso no es cosmético: si los caracteres obligatorios se colocasen en posiciones fijas, la contraseña tendría una estructura conocida y un ataque dirigido podría descartar de golpe casi todo el espacio de búsqueda.
La entropía mide cuántas contraseñas distintas podrían haber salido de ese mismo sorteo, expresada en bits para que las cifras sean manejables: cada bit dobla el número de posibilidades. Es la única forma honesta de comparar contraseñas, porque no mira si «parece» complicada sino cuántos intentos hacen falta para agotarla. A partir de la entropía se estima el tiempo de un ataque sin conexión, el peor caso realista: alguien que ha robado la base de datos de un servicio y prueba combinaciones contra los hashes en su propio hardware, sin que nadie le limite los intentos.
entropía (bits) = longitud × log₂(tamaño del alfabeto)- longitud
- número de caracteres de la contraseña
- alfabeto
- caracteres distintos entre los que se sortea cada posición
- log₂
- cuántas veces hay que doblar 1 para llegar a ese número
Con los cuatro conjuntos activos el alfabeto tiene 86 caracteres y cada uno aporta log₂(86) = 6,43 bits. Añadir un carácter suma siempre esos 6,43 bits; añadir un conjunto entero al alfabeto suma bastante menos.
segundos = 2^entropía / 2 / 10¹²- 2^entropía
- todas las contraseñas posibles del sorteo
- / 2
- de media se acierta a mitad de recorrido
- 10¹²
- un billón de intentos por segundo
El billón de intentos por segundo corresponde a un puñado de tarjetas gráficas atacando un hash rápido. Contra bcrypt o Argon2 bien configurados la cifra baja varios órdenes de magnitud, pero eso no lo decides tú: lo decide el servicio donde te registras.
Ejemplo resuelto
«P@ssw0rd!» frente a 16 caracteres sorteados al azar
- Contraseña inventada
- P@ssw0rd! (9 caracteres)
- Contraseña generada
- 4bT!qz#Lm2vRe$0K (16 caracteres)
- La primera tiene de todo: mayúscula, minúsculas, cifra y dos símbolos. Si fuese aleatoria sobre el alfabeto de 86, tendría 9 × 6,43 = 57,8 bits.
- Pero no es aleatoria. Es la palabra «password» con las sustituciones de siempre, y aparece tal cual en las listas de contraseñas filtradas. Un ataque de diccionario con reglas de mutación la encuentra dentro del primer millón de intentos: menos de 20 bits de entropía real.
- A un billón de intentos por segundo, ese millón de combinaciones se agota en 2²⁰ ÷ 2 ÷ 10¹² ≈ 0,0000005 segundos. No hay contraseña que caiga «más rápido» que eso.
- La segunda son 16 caracteres sorteados sobre el mismo alfabeto: 16 × 6,43 = 102,8 bits.
- Su ataque tardaría 2 elevado a 102,8, dividido entre 2 y entre 10¹²: unos 4,5 × 10¹⁸ segundos, es decir, 1,4 × 10¹¹ años.
Las dos «parecen» complicadas. Una cae al instante; la otra necesitaría diez veces la edad del universo. La diferencia no está en los símbolos, está en el azar.
Cuánto aguanta cada tipo de contraseña
Los tiempos suponen un ataque sin conexión a 10¹² intentos por segundo contra un hash rápido, que es el escenario que se da cuando roban la base de datos de un servicio. Sirven para comparar órdenes de magnitud, no como una promesa.
Fíjate en las dos filas de 77 bits: doce caracteres al azar y seis palabras al azar dan prácticamente la misma entropía. Una se copia del gestor de contraseñas y la otra se puede memorizar, así que la elección depende de para qué la necesites, no de cuál es «más segura».
| Contraseña | Entropía | Tiempo estimado |
|---|---|---|
| 8 caracteres, solo minúsculas | 37,6 bits | una décima de segundo |
| 8 caracteres con mayúsculas, minúsculas y cifras | 47,6 bits | menos de dos minutos |
| 4 palabras al azar de una lista de 7.776 | 51,7 bits | media hora |
| 12 caracteres del alfabeto completo (86) | 77,1 bits | unos 2.600 años |
| 6 palabras al azar de la misma lista | 77,5 bits | unos 3.500 años |
| 16 caracteres del alfabeto completo | 102,8 bits | diez veces la edad del universo |
| 20 caracteres del alfabeto completo | 128,5 bits | 500 millones de veces la edad del universo |
Lo que no ayuda tanto como parece
Sustituir letras por símbolos parecidos —a por @, o por 0, e por 3— no añade prácticamente nada. Las herramientas de ataque aplican esas mismas reglas sobre cada palabra del diccionario, así que «C0ntr@señ4» cuesta lo mismo de romper que «contraseña» más un puñado de intentos. Lo mismo vale para el signo de exclamación al final y para la mayúscula inicial: son los dos patrones más previsibles que existen.
Cambiar la contraseña cada tres meses tampoco. Es una costumbre heredada de los años noventa que las guías del NIST desaconsejan desde 2017, porque en la práctica lleva a rotar variantes de la misma contraseña —«Verano2026», «Otoño2026»— y a apuntarlas en algún sitio. La recomendación actual es una contraseña larga y única por servicio, cambiada solo si hay indicios de que se ha filtrado.
Y reutilizar la misma contraseña «fuerte» en varios sitios anula toda su fortaleza. Cuando uno de esos servicios sufra una filtración —y alguno la sufrirá—, lo primero que hará quien tenga esa lista es probar el mismo correo y la misma contraseña en el banco, en el correo y en las redes. Se llama relleno de credenciales y es, con diferencia, la forma más común de perder una cuenta.
Preguntas frecuentes
¿La contraseña que genero aquí se envía o se guarda en algún sitio?
No. Se sortea en tu navegador con crypto.getRandomValues, el generador criptográfico del sistema, y nunca sale de tu equipo. No hay ninguna petición al servidor al generarla, ni queda registrada en ningún sitio: si recargas la página, se pierde. Cópiala a tu gestor antes de cerrar la pestaña.
¿Cuántos caracteres necesito de verdad?
Con el alfabeto completo, 12 caracteres (77 bits) ya dejan cualquier ataque por fuerza bruta en un par de milenios, y 16 (103 bits) lo sacan del terreno de lo posible. El ajuste por defecto de esta herramienta son 20 porque no cuesta nada más: la vas a pegar desde el gestor, no a teclearla. Por debajo de 12 el margen se estrecha rápido, y 8 caracteres se rompen en minutos aunque lleven de todo.
¿Es más segura una frase de contraseña?
No es más segura por ser frase, es más fácil de recordar a igualdad de entropía. Cuatro palabras al azar de una lista de 7.776 son 51,7 bits: media hora de cálculo, insuficiente. Con seis palabras llegas a 77,5 bits, lo mismo que doce caracteres aleatorios. La clave está en que las palabras se elijan al azar de verdad (con dados o con un programa) y no las escojas tú, porque entonces vuelven los patrones. Reserva la frase para las dos o tres contraseñas que necesitas memorizar —la del gestor, la del portátil— y usa cadenas aleatorias para el resto.
¿Compensa excluir los caracteres ambiguos?
Casi siempre sí, si vas a teclearla o dictarla. Quitar I, l, 1, O, 0 y o deja el alfabeto en 80 caracteres, y cada uno pasa de aportar 6,43 bits a 6,32. En una contraseña de 20 caracteres son unos 2 bits menos de 128: lo recuperas de sobra añadiendo un solo carácter. Si la contraseña va a vivir siempre dentro del gestor y nadie la va a leer nunca, déjalo desactivado.
¿Por qué hay webs que no aceptan la contraseña que he generado?
Porque limitan la longitud o prohíben ciertos símbolos. Un límite de 16 o 20 caracteres es una mala señal —una contraseña bien guardada se convierte en un hash de tamaño fijo, así que la longitud del original no debería importar— y prohibir símbolos concretos suele indicar que en algún punto la manipulan como texto. No puedes arreglarlo desde fuera: usa la longitud máxima que te permitan, desactiva los símbolos si es necesario y compénsalo con más caracteres.
¿Tengo que cambiar mis contraseñas cada pocos meses?
No, salvo que haya motivo. Las guías del NIST desde 2017 desaconsejan la caducidad periódica, porque empuja a variaciones previsibles de la anterior. Cambia una contraseña cuando el servicio anuncie una filtración, cuando la hayas escrito en un sitio del que no te fías o cuando aparezca en una lista de credenciales expuestas.
¿Dónde guardo una contraseña que no puedo memorizar?
En un gestor de contraseñas. Es la pieza que hace viable todo lo demás: memorizas una única contraseña larga —una frase de seis palabras, por ejemplo— y el gestor guarda el resto cifradas. Además rellena solo en el dominio correcto, lo que corta de raíz buena parte del phishing: si la página no es la que toca, el gestor no ofrece nada y esa duda te salva. Apuntarlas en papel en casa es peor que un gestor, pero muchísimo mejor que reutilizar la misma en todas partes.
Ten en cuenta
Fuentes
Toda la información de esta página se refiere a: Generador de contraseñas.