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Motor

Calculadora de combustible para viajes

Calcula cuánto combustible y cuánto dinero necesitas para un trayecto, y el reparto por pasajero.

Solo la ida. Si vuelves por el mismo sitio, marca la casilla de abajo.

Cuenta el trayecto dos veces.

Opcional. El importe del viaje entero, no el de un sentido.

Conductor incluido.

Opcional. Con ella verás la autonomía y las paradas a repostar.

Resultado

Combustible del viaje

94,58 €

960 km contando la ida y la vuelta con 59,5 litros de combustible.

Combustible

59,5L

El litro a 1,589 €

Por persona

94,58 €

Vas solo, así que es el viaje entero

Por kilómetro

0,099 €

Solo combustible

Cuánto pone cada uno según quién venga

El viaje cuesta 94,58 € vaya quien vaya: tres pasajeros con equipaje suben el consumo en torno a un 5 %, poco al lado de lo que se reparte. Lo que cambia de verdad es entre cuántos se divide, conductor incluido.

En el cocheCada uno poneSe ahorra frente a ir solo
1 personaTu caso94,58 €
2 personas47,29 €47,29 €
3 personas31,53 €63,05 €
4 personas23,64 €70,93 €

Para qué sirve

Esta calculadora responde a la pregunta que se hace cualquiera antes de un viaje largo: cuánto me va a costar llegar. Con la distancia, el consumo de tu coche y el precio del litro tienes los litros que necesitas y el dinero que se va en combustible; si añades los peajes, el coste completo del desplazamiento. Y como el viaje casi nunca se hace en solitario, calcula también lo que le toca a cada ocupante.

El reparto es la parte que más se usa. Un fin de semana a 500 km cuesta prácticamente lo mismo con una persona dentro que con cuatro, así que la cifra que de verdad importa cuando se comparte coche no es el total, sino los euros que pone cada uno. Tenerla antes de salir evita la conversación incómoda a la vuelta y, de paso, deja claro si compensa hacer el viaje en coche o en tren.

Lo que no incluye es todo lo demás. No hay desgaste, ni seguro, ni depreciación, ni aparcamiento en destino, ni comidas: solo combustible y los peajes que introduzcas. Tampoco conoce tu ruta, así que los peajes los pones tú, ni sabe cómo conduces: el cálculo supone un consumo constante durante todo el trayecto, y el consumo real sube en un puerto de montaña y baja en llano.

Cómo se calcula

El cálculo es una proporción directa. El consumo en litros a los 100 kilómetros dice cuánto combustible cuesta recorrer 100 km, así que basta con dividir la distancia entre 100 y multiplicar por ese consumo para saber los litros del viaje. Multiplicarlos por el precio del litro da el gasto en combustible, y sumarle los peajes, el coste total del desplazamiento.

El único dato incierto de toda la operación es el consumo. Los otros tres los sabes con exactitud —la distancia la da el navegador, el precio está en el poste de la gasolinera y los ocupantes los cuentas—, pero el consumo es una estimación, y el resultado hereda su error. Equivocarse en un solo litro a los 100 en un viaje de 1.000 km son 10 litros, unos 16 € con el litro a 1,60. Por eso conviene introducir el consumo real de tu coche en el tipo de vía por el que vas a ir, y no la cifra homologada del catálogo, que suele quedar entre un 10 % y un 25 % por debajo.

Las paradas para repostar salen de la autonomía del depósito, descontando un 10 % de reserva. Se hace así porque nadie planifica llegar a la gasolinera con el testigo encendido: ese margen es lo que te permite continuar hasta la siguiente área de servicio si la primera está cerrada o el desvío no compensa. El cálculo también da por hecho que sales de casa con el depósito lleno, que es lo normal antes de un viaje largo.

Litros = distancia total / 100 × consumo
distancia total
kilómetros del viaje; el doble del trayecto si hay vuelta
consumo
consumo medio real del vehículo, en litros a los 100 km

960 km a 6,2 L/100 km son 9,6 × 6,2 = 59,52 litros.

Coste por persona = (litros × precio del litro + peajes) / ocupantes

Sin dividir entre los ocupantes tienes el coste total del viaje. Los ocupantes incluyen siempre al conductor: también viaja.

Paradas a repostar = ⌈ distancia total / autonomía útil ⌉ − 1
autonomía útil
depósito (L) / consumo × 100 × 0,9, es decir, dejando un 10 % de reserva
⌈ ⌉
redondeo al entero superior

Se resta uno porque el primer depósito ya lo llevas puesto al salir de casa.

Ejemplo resuelto

Un fin de semana a 480 km, ida y vuelta, con cuatro personas

Distancia del trayecto
480 km
Ida y vuelta
Consumo medio
6,2 L/100 km
Precio del combustible
1,589 €/L
Peajes
22 € en total
Ocupantes
4
Depósito
50 L
  1. Al marcar ida y vuelta, la distancia se duplica: 480 × 2 = 960 km.
  2. Los litros salen de la proporción: 960 / 100 × 6,2 = 59,52 litros.
  3. El combustible cuesta 59,52 × 1,589 = 94,58 €.
  4. Con los peajes, el viaje sale por 94,58 + 22 = 116,58 €.
  5. Entre cuatro ocupantes, conductor incluido: 116,58 / 4 = 29,14 € cada uno.
  6. El coste por kilómetro es 116,58 / 960 = 0,121 €.
  7. Con 50 litros de depósito la autonomía es 50 / 6,2 × 100 = 806 km, y unos 726 km dejando el 10 % de reserva. Como 960 km no caben en un solo depósito útil, hace falta una parada para repostar.

El viaje cuesta 116,58 €. Compartiendo entre cuatro, 29,14 € cada uno: 0,121 € por kilómetro y una única parada a repostar.

Autopista o ciudad: dónde gasta más tu coche

En un coche compiten dos fuentes de gasto que se turnan según la velocidad. La resistencia del aire crece con el cuadrado de la velocidad, de modo que a partir de unos 80 km/h la mayor parte del combustible se va en apartar aire y los últimos 20 km/h de una autovía se pagan mucho más caros que los primeros. En ciudad esa resistencia es casi inexistente, pero hay que poner en movimiento tonelada y media en cada semáforo, el motor pasa tiempo al ralentí y buena parte del recorrido se hace en frío y a carga muy baja, que es donde peor rinde.

Cuál de las dos pesa más depende del coche, y por eso la respuesta se invierte de un vehículo a otro. En un gasolina o un diésel convencionales gana la ciudad como escenario más caro: la autovía a 120 no es su punto óptimo —ese está entre 70 y 90 km/h en la marcha más larga—, pero sigue saliendo más barata por kilómetro. En un híbrido ocurre justo lo contrario: recupera energía al frenar y circula en eléctrico a baja velocidad, así que la ciudad es su mejor terreno, mientras que a 120 no hay nada que recuperar y arrastra el peso extra de la batería. Y un SUV alto o una furgoneta, con mucha superficie frontal, pagan la autovía de forma desproporcionada.

Para presupuestar un viaje, lo importante es introducir el consumo del entorno por el que vas a circular. Si son 500 km de autovía, usa lo que marca tu coche en carretera, no la media anual, que está contaminada por los trayectos urbanos.

Dentro de la propia autovía, bajar de 120 a 100 km/h ahorra alrededor de un 15 % de combustible. En un viaje de 600 km eso es una hora más de carretera a cambio de unos 9 €, así que la cuenta no siempre sale a favor de ir despacio; en un viaje familiar con dos paradas de por medio, en cambio, la diferencia de tiempo se diluye y el ahorro se queda.

Entorno y velocidadCompacto gasolinaHíbrido no enchufableSUV grande o furgón
Ciudad con tráfico denso8 – 10 L4,5 – 6 L11 – 14 L
Carretera nacional a 90 km/h5 – 6 L4 – 5 L7 – 9 L
Autovía a 100 km/h5,5 – 6,5 L5 – 6 L7,5 – 9,5 L
Autovía a 120 km/h6,5 – 8 L6 – 7,5 L9 – 12 L

Repartir el gasto sin discusiones (y qué dice la ley)

El reparto estándar es dividir el total entre todos los ocupantes, conductor incluido. Es el más simple, el más fácil de defender y el que usan las plataformas de coche compartido. La alternativa de que paguen solo los pasajeros deja al conductor viajando gratis y suele generar más tensión de la que ahorra, sobre todo si el viaje se repite.

En España compartir coche es legal mientras no haya ánimo de lucro. La Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres separa el transporte privado particular —el que haces para tus propios desplazamientos— del transporte público de viajeros, que exige autorización administrativa. La frontera está en el dinero: puedes recibir de tus acompañantes una aportación a los gastos del viaje, pero en cuanto lo que cobras supera lo que cuesta el trayecto dejas de compartir gastos y pasas a prestar un servicio de transporte. Hacerlo sin título habilitante está tipificado como infracción muy grave y las multas arrancan en torno a los 4.000 €.

De ahí que dividir entre todos, conductor incluido, sea además el criterio más seguro: garantiza que quien conduce nunca recibe más de lo que le cuesta el viaje. Ese es exactamente el motivo por el que las plataformas de coche compartido topan el precio por plaza, y lo que ha llevado a los tribunales a tratarlas como coche compartido y no como transporte de viajeros.

Si alguien se baja a mitad de camino, repartir el total entre todos deja de ser justo. Lo limpio es partir el viaje en tramos y dividir cada tramo entre quienes van dentro en ese momento. Con 900 km y 100 € de coste, sale a 0,111 € por kilómetro: los primeros 300 km cuestan 33,33 € y se dividen entre tres, a 11,11 € cada uno; los 600 restantes cuestan 66,67 € y se dividen entre dos, a 33,33 €. Quien se bajó paga 11,11 € y los otros dos, 44,44 € cada uno.

Lo que suele provocar la discusión, en la práctica, no es el combustible sino lo que nadie contó: el aparcamiento en destino, la zona azul, un peaje imprevisto o el desgaste del coche. Rodar 1.000 km no cuesta solo el combustible —neumáticos, aceite, revisiones por kilometraje y depreciación suman fácilmente entre 0,10 y 0,20 € por kilómetro en un turismo—, aunque entre amigos no sea habitual cobrarlo. Un criterio sencillo que funciona: entra en el bote todo lo que el viaje haya hecho gastar y no se habría gastado quedándose en casa. Y en viajes que se repiten, turnar el coche reparte el desgaste mejor que cualquier cuenta.

Dos decisiones que encarecen el viaje: dónde repostas y qué llevas encima

La primera no tiene nada que ver con el coche. Entre la gasolinera más barata y la más cara de una misma provincia hay con frecuencia 20 o 25 céntimos por litro, y las áreas de servicio de autopista están casi siempre en la parte alta. Sobre un depósito de 50 litros esa diferencia son más de 10 €, así que merece la pena mirar el precio real de donde vayas a repostar —el Ministerio publica todos los precios oficiales actualizados a diario— en lugar de dar por bueno un promedio.

La segunda es la carga. Todo lo que va en el techo se paga a velocidad de autovía, porque estropea justo lo que más importa a 120 km/h: la penetración aerodinámica. El peso, en cambio, se nota sobre todo al acelerar y al subir puertos, así que castiga más en ciudad y en montaña que en un llano a velocidad constante. Son dos efectos distintos y conviene no confundirlos al estimar el consumo del viaje.

Traducido a dinero: con un cofre en el techo, un coche que hace 6,5 L/100 km se planta en unos 7,5 durante todo el trayecto. En 1.000 km son 10 litros más, alrededor de 16 € con el litro a 1,60. Antes de montarlo conviene comprobar si el equipaje cabe dentro, y desmontar las barras cuando no se usan, porque vacías siguen costando dinero.

Qué llevas encimaCuánto sube el consumo
Cofre de techo cargado, a 120 km/h+10 % a +20 %
Barras de baca vacías, sin nada encima+2 % a +6 %
Portabicicletas de techo con dos bicicletas+25 % a +40 %
Portabicicletas en la bola de remolque+5 % a +10 %
Cuatro adultos y equipaje (unos 300 kg)+5 % a +8 % en autovía
Remolque pequeño o caravana ligera+25 % a +50 %
Neumáticos con 0,5 bar por debajo+2 % a +4 %
Aire acondicionado en verano a 120 km/h+4 % a +8 %

Preguntas frecuentes

¿Qué consumo pongo si no sé exactamente cuánto gasta mi coche?

El del ordenador de a bordo sumándole un 5 %, que es más o menos lo que suele quedarse corto. Si tampoco lo tienes a mano, tira de orden de magnitud según el vehículo y el tipo de vía: un compacto de gasolina en autovía a 120 anda por 6,5-8 L/100 km, un diésel similar por 5-6,5, un SUV de gasolina por 9-12 y un híbrido por 6-7,5. Lo que no conviene usar es la cifra del catálogo: el ciclo WLTP se mide en banco de rodillos a 46,5 km/h de media y queda entre un 10 % y un 25 % por debajo del consumo real.

¿Los peajes se ponen por trayecto o del viaje entero?

Del viaje entero. La casilla de ida y vuelta duplica los kilómetros, pero no los peajes, porque no siempre se vuelve por la misma ruta ni cuestan lo mismo en los dos sentidos: hay tramos con tarifa distinta según el sentido y descuentos por recurrencia. Consulta el importe real de tu itinerario en el planificador de la concesionaria o del navegador y súmalo.

¿Cómo reparto si alguien se baja a mitad de camino?

Partiendo el viaje en tramos y dividiendo cada tramo entre quienes van dentro en ese momento. Calcula el coste por kilómetro, multiplícalo por los kilómetros de cada tramo y reparte. Quien recorre solo el primer tercio del viaje acaba pagando bastante menos de un tercio del total, que es exactamente lo que corresponde: ha ocupado plaza en menos kilómetros. Son dos divisiones más de trabajo y evitan la sensación de que alguien ha puesto de más.

¿Puedo cobrar a mis acompañantes por llevarlos?

Puedes recibir una aportación a los gastos, no cobrar por el servicio. Mientras la suma de lo que te dan no supere lo que cuesta el viaje —combustible, peajes, aparcamiento—, estás compartiendo gastos y es perfectamente legal. Si sacas beneficio, aunque sea pequeño, pasa a considerarse transporte público de viajeros, que requiere autorización y cuya ausencia se sanciona como infracción muy grave. Dividir el total entre todos los ocupantes, conductor incluido, te deja siempre del lado seguro.

¿Cuántas paradas para repostar debería planificar?

La calculadora te da el mínimo teórico saliendo con el depósito lleno y dejando un 10 % de reserva. En la práctica conviene repostar antes: el testigo se enciende con 5-8 litros, que dan entre 60 y 120 km, y estirar hasta ahí en una zona con pocas gasolineras es jugársela. Si vas por autovía las áreas de servicio son frecuentes y puedes ajustar; por carretera secundaria y de noche, muchas gasolineras están desatendidas o cerradas, así que ahí es mejor sumar una parada de más.

¿Sale más barato ir en coche o en tren?

Depende sobre todo de cuántos vayáis. Yendo solo, el tren o el autobús suelen ganar casi siempre, porque el coche te cobra el viaje completo a ti. A partir de tres personas el coche se pone por delante en dinero con facilidad, y con cuatro no hay comparación posible en la mayoría de rutas. Compara el coste por persona que te da la calculadora con el billete, y añade el aparcamiento en destino: en una ciudad grande, tres días de parking pueden costar más que el combustible.

¿Vale para un coche eléctrico?

Con un matiz importante. La aritmética es idéntica cambiando las unidades: pon el consumo en kWh/100 km —un eléctrico se mueve entre 13 y 22 en carretera—, la capacidad útil de la batería en el campo del depósito y el precio del kWh en el del combustible. Ese último campo admite entre 0,50 y 3 €, así que sirve para la carga rápida en ruta, que suele moverse entre 0,50 y 0,79 €/kWh, pero deja fuera el precio de casa. Para un viaje largo, que es lo que calcula esta herramienta, casi toda la energía se carga en ruta, de modo que el resultado sigue siendo útil. Y cuenta con un 10-15 % de pérdidas entre lo que marca el cargador y lo que entra en la batería.

Ten en cuenta

El resultado es una estimación calculada con los datos que introduces. El consumo real varía con la velocidad, la carga, el desnivel, la temperatura y el tráfico, y los precios del combustible cambian a diario y entre gasolineras. La herramienta cubre únicamente combustible y peajes: no incluye desgaste, mantenimiento, depreciación, aparcamiento ni ningún otro gasto del viaje.

Fuentes

Toda la información de esta página se refiere a: Calculadora de combustible para viajes.